... para lo bueno y para lo malo, el tiempo corre hacia
delante y no espera por nada ni por nadie. Se hace eterno en la espera y fugaz
en la felicidad. Cuando te sobra derrochas horas enteras y cuando escasea
atesoras cada minuto.
A veces mi
mejor amigo por permitirme tachar días vacíos del calendario rápidamente, otras
mi peor enemigo por robarme horas del reloj con tanta facilidad. No puedes evitar
amarlo y odiarlo paralelamente ya que, nunca en tu vida lo tendrás todo como
para no anhelar nada ni todo te durará eternamente como para no temer perderlo.
La estúpida
y evidente conclusión que saco es que lo único que puedes hacer es aceptar que
la inmensa felicidad que te da, él te la arrebatará. Resignarte sin más, ya que
no puedes luchar contra ello, aférrate al consuelo de que pronto te volverá a
dar otro momento de anhelada felicidad y, en ese entonces, suspirarás por
tachar otro día en el calendario y pensarás para tus adentros otra vez:
"Menos mal que el tiempo pasa".



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