Las 20:00 de la tarde. Iba de regreso a casa, montada en el metro al salir del trabajo. Estaba escuchando música aislada de todo ruido mundano, cuando como un suspiro de aire frío, un paisaje hermoso del Guadalquivir en el crepúsculo me inspiró. De repente, el tren en el que iba montada, ese vehículo sobre raíles no era tal, si no que me pareció una gloriosa metáfora de la vida misma.
El tren se sumergió en la tierra, dejando la luz al final y adentrandose en la oscuridad más inquietante, no la controlas, ni sabes que puede pasar. Me recordó a aquellas etapas de la vida en la que sientes que no eres dueña de tu vida, esos momentos en los que únicamente quieres enterrar la cabeza en la tierra y esperar a que pase el mal tiempo. Esa etapa en la que no sabes ya que hacer ni que decir para que tu oportunidad caiga al fin del cielo. Y me vi reflejada en el cristal, con ojos cristalinos, perdida en un mar de pensamiento tristes y autocompasivos que hacían sentir en mi pecho un completo vacío. De alguna manera quiero pensar, que todos nos hemos sentidos así en cierto momento de nuestra vida: pérdidos -sin rumbo-.
El tren se sumergió en la tierra, dejando la luz al final y adentrandose en la oscuridad más inquietante, no la controlas, ni sabes que puede pasar. Me recordó a aquellas etapas de la vida en la que sientes que no eres dueña de tu vida, esos momentos en los que únicamente quieres enterrar la cabeza en la tierra y esperar a que pase el mal tiempo. Esa etapa en la que no sabes ya que hacer ni que decir para que tu oportunidad caiga al fin del cielo. Y me vi reflejada en el cristal, con ojos cristalinos, perdida en un mar de pensamiento tristes y autocompasivos que hacían sentir en mi pecho un completo vacío. De alguna manera quiero pensar, que todos nos hemos sentidos así en cierto momento de nuestra vida: pérdidos -sin rumbo-.
Sin esperarlo, la luz del sol me reflejó, dejé de verme a mi misma y ví el paisaje que estaba
recorriendo, Sevilla es preciosa al atardecer, el sol baña el rió
Guadalquivir y hace juegos de colores con las nubes que se tornan en
formas caprichosas. La música dejó de parecerme triste, y comenzó a ser
hermosa. Dejé de culparme por mis malas decisiones y fuí capaz de ver
realmente hasta dónde había llegado, ví que el paisaje era bello, mi
vida era bella, no importaba que una etapa de ella fuera más dificil o
más confusa, porque estaba rodeada de cosas hermosas que siempre
estarían ahí para deslumbrarme en cada mañana y cada atardecer.
El tren volvió a sumergirse en la tierra y al reflejarme en el cristal envuelta en oscuridad, me di cuenta de que sonreía. ¿De qué tenía tanto miedo? El camino estaba claro, solo tendría que seguir los railes y bajarme del tren cuando fuese el momento. :)
En un momento, en un instante, las dudas se disiparon y sabía exactamente lo que tenía que hacer. Ojalá todos los días fuera tan facil.


1 comentario:
Primeramente saludos.
Felicitarte por el articulo.
Me ha sorprendido bastante la comparación que has hecho y en verdad no puedo estar más de acuerdo.
Creo que todos hemos pasado por esos momentos a veces más intensos que otros y nos tocarán pasar por más, pero la vida sigue y es bueno saber verla de esa manera.
En cierto modo tampoco es que pueda añadir nada, creo que ya esta dicho todo. Aprovechando que me he quedado sin palabras del tema diré. ¿Cuando habrá más MADMI?....xDD
¿que significa MADMI? (hace años que se preguntó sin tener respuesta....xDD)
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